Ecología en el cuidado de los cultivos

Escribí este texto para un blog sobre cultivo de cannabis, pero el jabón potásico, que es de lo que habla, se puede aplicar a todos los cultivos caseros.

Porque los tomates tienen que volver a saber a tomate, por favor 

Aquí recibí mucho apoyo de mi sobrino Daniel, gestor de la web Mercurio Verde. Si tenéis niños, sus talleres son geniales.

JABÓN POTÁSICO:

Si queremos que nuestro cultivo tenga un alto rendimiento productivo y además de la más alta calidad, tenemos que proteger nuestras plantas de los efectos nocivos que puedan producirles insectos como  ácaros, pulgón, mosca blanca, trips y araña roja fundamentalmente. Estos agentes biológicos pueden causar daños tanto en el cultivo exterior como en el interior, pero es especialmente en este último caso donde hay que tomar más precauciones ya que, en concreto la araña roja causa mayores estragos en lugares donde la temperatura es alta y la humedad es alta.

Existe un producto de fácil uso y aplicación cuyos resultados son visibles y muy eficaces. Además es absolutamente natural, no contamina y no afecta al sabor ni a las aplicaciones de las plantas. Es el jabón potásico.

Qué es el jabón potásico: definición y formulación. Fundamentalmente es un compuesto formado por hidróxido potásico (KOH), aceite (que puede ser de girasol, de oliva, limpio o filtrado y reciclado) y agua. El proceso químico por el cual el álcali (potasa) junto con agua y grasas (aceite) reacciona se llama saponificación y es el que da lugar al jabón potásico que aplicaremos al cultivo  Podemos adquirirlo ya preparado o bien prepararlo  nosotros mismos. Más adelante indicaremos cómo.

Por qué usar jabón potásico: Fundamentalmente por ser un producto ecológico, no creando contraindicaciones tal y como podrían dar lugar los insecticidas químicos y porque es  particularmente barato. No contiene  elementos biocidas ni ataca a otros insectos que sí puedan ser beneficiosos para las plantas, como las abejas. Es más, en su proceso de descomposición produce carbonato de potasa que puede ser reutilizado como abono. En ningún caso es tóxico para las personas. Su almacenaje es sencillo porque carece de volatilidad. Por último, su eficacia respecto a la cantidad necesaria para su uso es muy notable.

Usos del jabón potásico: Como hemos indicado anteriormente  es un potente anti-plagas. Sus agentes limpiadores atacan los esqueletos de los ácaros rompiéndolos y también limpian las telarañas creadas las arañas rojas.

Asimismo podemos usar el jabón de potasa como elemento que facilite la absorción de la humedad (mojante). En un sustrato de tierra apelmazado y seco, mezclar el agua de riego con un poco de jabón facilita que los abonos se absorban con mucha mayor facilidad y sean más eficaces.

Si queremos además limpiar las hojas de las plantas, aplicando pequeñas dosis conseguiremos que brillen y tengan un mejor aspecto.

Cómo usar correctamente el jabón potásico: Hay que estar muy atentos y observar nuestras plantas para actuar con rapidez ante los problemas provocados por los insectos. Para una aplicación eficaz del jabón potásico utilizaremos aparatos específicos para fumigación que tengan la boquilla fina para una mayor penetración del producto.  Aunque también podemos usar una botella spray a presión de las que se usan en jardinería. Pulverizaremos sobre la planta a conciencia, mojándola completamente y poniendo mucha atención en el envés de las hojas ya que es allí donde suelen producirse los mayores ataques, pudiéndonos pasar fácilmente desapercibidos.

Se deben hacer pulverizaciones una o dos veces por semana. La cantidad a utilizar es de aproximadamente 20g de producto por litro de agua.  Un momento del año excelente para su aplicación es la primavera por la mayor frecuencia y extensión de las plagas.

Podemos suministrar el jabón potásico en cualquier momento del proceso de crecimiento incluso en la floración si no está muy avanzada aunque en ese momento la efectividad del producto disminuye ligeramente. Y aunque no tiene efectos secundarios, hay que advertir que los cogollos de las plantas sí pueden verse ligeramente afectados, por lo que deberán ser limpiados con agua.

Una de las pocas contraindicaciones del uso del jabón de potasa es que debemos evitar utilizarlo el día antes de la cosecha.

No hay ningún problema en que caiga un poco al sustrato de tierra.

Para conseguir una mayor eficacia contra los insectos es muy recomendable utilizar combinadamente el aceite de neem junto al jabón potásico. Este aceite amargo es un repelente muy eficaz. Puede usarse pulverizado o en el agua de riego. En todo caso evitaremos las horas de sol más fuerte para no crear un “efecto de espejo” que sea contraproducente quemando las hojas de la planta.

Jabón potásico prefabricado, ventajas e inconvenientes. Actualmente existen diversos preparados comerciales listos para ser utilizados. Son  productos profesionales fabricados con las dosis adecuadas y correctas. Ahorras tiempo y esfuerzo. El proceso de crear tu propio jabón es costoso en tiempo y de difícil control de calidad y eficacia. Eso sí, sed exigentes y buscad el certificado ecológico.

Respecto al uso de jabones “de andar por casa” como los que se utilizaban antiguamente y con mucha frecuencia para el lavado de la ropa a mano, hay que tener en cuenta que dichos jabones están formulados y fabricados con sosa cáustica por lo que, en primer lugar, su eficacia en el tratamiento de las plantas es mucho menor y pueden llegar a crear más problemas de los que tratamos de evitar.

Tampoco sirven situaciones “de compromiso” como utilizar el jabón del lavavajillas o el del baño. No merece la pena siendo el jabón de potasa un producto tan asequible.

         Cómo fabricar jabón potásico casero: Con bastante tiempo y mucho entusiasmo se puede conseguir jabón potásico hecho con nuestras propias manos los cual puede ser motivo de gran satisfacción.

Como medida de seguridad, usar siempre guantes y gafas. Realizaremos nuestro trabajo al aire libre. Necesitaremos recipientes de acero inoxidable y cristal resistentes al fuego y una cuchara que también soporte altas temperaturas.

Los ingredientes, como explicamos al inicio de este artículo serán:

Hidróxido de potasa

Agua

Aceite de girasol. Recomendado por su baja toxicidad. Preferiblemente limpio.

Mezclaremos el agua con el hidróxido de potasa en una relación de 250 ml de agua por 100g de KOH de un 85% de pureza (comprobar antes de adquirirlo). En otro recipiente calentaremos el aceite calentado previamente al baño maría.

Añadiremos el aceite al agua en la que se habrá disuelto por completo el KOH. Removeremos muy despacio pero de manera constante. En ese momento comienza la saponificación.

Si ponemos la mezcla completa de nuevo al baño maría y seguimos removiendo en algo más de una hora conseguiremos nuestro jabón potásico. Quizá se enrancie un poco con el tiempo pero, bien almacenado puede ser usado durante largos periodos.

Pero aún no está preparado para ser utilizado como insecticida para nuestras plantas. Sólo cuando mezclemos 40g de masa de jabón con 60g de agua templada podremos comenzar a utilizarlo. Agitar bien y ya está preparado para su uso.

Si está en tu ánimo ser más ecológico aún, puedes sustituir el hidróxido de potasio por ceniza de madera, a fin de cuentas Al-Qaly es la raíz de álcali y significa… ceniza. Sin embargo ten en cuenta que el proceso de reposo hasta que se obtenga un producto utilizable será mucho más largo.

La madera preferible para quemar es la de olivo, encina y almendro y en cuanto al agua ha de ser lo más pura posible, si es de lluvia mejor que mejor.

Una vez obtenida la lejía de ceniza después de mezclar ambos ingredientes se le añade aceite en una proporción de 300g de aceite por 2/3 l de lejía de ceniza. Es más complicado pero puede merecer la pena.

Esperamos que encuentres útil toda la información que te hemos ofrecido para mejorar la vida, salud y propiedades de tus plantas.